A mitad de camino






Este lugar pretende ser "una bocanada de aire fresco" para todo aquel que se acerque y participe. Un lugar de encuentro, donde se carguen las pilas con energía positiva.

Donde nos ayude a ver las cosas de otra manera, y por ende, nos haga disfrutar de la vida, nuestro mayor don.
Un sitio que te permita contactar con la naturaleza.

Trabajar los pensamientos, mejorar las emociones, disfrutar de sensaciones.... para conseguir ser feliz.

Ser positivo siempre pretende pues, dar "esa mano amiga" que en alguna ocasión todos necesitamos.







viernes, 20 de mayo de 2011

Ladrón de dicha (cuento Zen)


Cuenta una antigua leyenda que un anciano sabio vivía en las afueras de una pequeña ciudad de provincia. El hombre era muy conocido no sólo por su sabiduría, sino también por su buena suerte.


En la misma ciudad vivía también un joven que, aunque fundamentalmente honesto, estaba constantemente en pos de la suerte, la fama y la riqueza. Sin embargo, pese a todos sus esfuerzos, la "diosa vendada" no quería sonreírle. El joven ya no sabía qué más hacer y estaba al borde de la depresión, cuando se le ocurrió ir a ver al sabio para pedirle cuál era el secreto de su éxito. En efecto, todo lo que precisaba, el sabio lo tenía. Y todo lo que emprendía le salía redondo. No le faltaba hogar, ni comida, ni ropa. La gente le amaba, respetaba y veneraba. No carecía de riqueza espiritual, pero tampoco de medios materiales.


Aquel día el joven se levantó muy pronto para evitar las colas interminables de personas que iban a pedirle consejo al anciano. Se vistió con sus mejores vestidos, se arregló y llegó a la morada del sabio. Llamó al portal. El sabio le abrió y, amablemente, le recibió en su casa. Una vez terminadas las presentaciones formales, el joven fue directamente al grano y dijo:

- La razón de mi visita es sencilla: querría saber tu secreto para vivir tan holgadamente. Verás, he notado que no te falta nada, mientras a mí me falta todo, y esto es a pesar de mis esfuerzos y buena voluntad. También he notado que mucha gente posee bienes materiales, pero son infelices. En cambio a ti no te falta tampoco la felicidad. Dime, ¿cuál es tu secreto?

El sabio le miró interesado y sonrió diciéndole:


- Mi respuesta también es sencilla: el secreto de mi buena suerte es que yo robo...


- ¡ Lo sabía ! -exclamó el joven- habría tenido que deducirlo yo mismo. ¡ Ese era el secreto !

- ¡ Espera ! Todavía no he acabado -dijo el anciano- pero el joven ya había salido corriendo exultante. El santo intentó darle alcance pero no pudo, por lo que regresó imperturbable y calmadamente a su casa.


Tras la visita al sabio, la vida del joven cambió radicalmente: empezó a robar aquí y allá, a revender las cosas sustraídas a los demás y a enriquecerse. Cometía toda clase de hurtos: robaba animales, cosas, dinero e incluso entraba a robar a casas. La fortuna parecía haber empezado a sonreírle, pero al cabo de un tiempo fue capturado por las autoridades. Fue procesado por numerosos delitos y condenado a cinco años de dura cárcel. Durante su estancia en la prisión tuvo tiempo de meditar y llegar a una conclusión. Según sus deducciones, el anciano se había befado de él, y más idiota había sido él mismo por seguir tan necio consejo. Se prometió que una vez salido de ahí, volvería a ver al anciano para darle su merecido.

Los años pasaron y el joven fue puesto en libertad tras pagar su deuda con la sociedad. Nada más recobrar su libertad, ni siquiera pasó por su casa, sino que se fue directamente a la residencia del sabio. Tras llamar impacientemente a la puerta, el sabio abrió.


- Ah, eres tú -le dijo-.


- Sí, soy yo y he venido para decirte lo inútil que eres, viejo tonto. ¿Sabías que gracias a tu consejo me he pasado los últimos cinco años de mi vida en la cárcel? Si todos los consejos que das son así, menudos imbéciles que tenemos que ser los que te escuchamos.


El anciano le prestaba atención con paciencia, y cuando la rabia del joven remitió, así le contestó:

- Comprendo tu rabia. Pero el artífice de tu desdicha eres tú y solamente tú, sobre todo por tu incapacidad de escuchar. Cuando viniste aquí hace cinco años, te dije la verdad, te dije mi método para asegurarme la dicha, solo que tú no quisiste oír más y entendiste lo que quisiste. Cuando te dije que yo robo, era verdad, solo que no robo a los humanos. Robo aire, luz, agua y energía. Robo "chi". Verás, robo al Tao porque el Tao es vacío y utilizándolo nunca rebosa, se vacía sin agotarse y su función no se agota nunca.


Por: Marc E. Boillat de Corgemont Sartorio

Jabo

31 comentarios:

Marina dijo...

Creo que mi cerebro, cerebelo e incluso el bulbo raquídeo (que no sé si tengo) han dado de sí y de no todo lo que han podido y ya no me queda materia gris, ni siquiera gris clarita pa entender na.
¿Me lo explicas porfa? Bueno, algo si he entendido, el fondo y trasfondo se han quedado instalados en mi retina (es que lo demás está colapsado) pero eso del "chic"...que va a ser que no.

Cierro los ojos e imagino delfines en libertad je je je.

Besos de chic y de tao.

Verónica dijo...

Muy bonito este cuento. Y demuestra que solo escuchamos lo que nos parece.
Creo que bien se le podría aplicar, a tanto ladrón suelto que tenemos en todas partes.
Besos y muy feliz madrugada

Adrián J. Messina dijo...

Y sí hay quienes al oir lo que se aconceja lo transforman inconscientemente en lo que se desea, allí luego no hay que radicar culpas en los demás sino a nosotros mismos.
Una gran enseñanza.

Un abrazo.

Fiaris dijo...

Un cuento para reflexionar,abrazo.

Carmen Rosa dijo...

Muy buen cuento JABO
Muchas veces no sabemos escuchar, creemos que hemos escuchado y al no hacerlo se interrumpe la comunicación y se crean problemas como el que se suscitó, algunas veces son problemas leves, pero en otros casos son más graves como éste.
Entiendo que el secreto del éxito del sabio era que se nutre del "chi", la energía del Universo que nunca se agota por más que la usemos.

Que graciosa Marina "chic" en mi país es un modismo que se usa para decir que alguien es "elegante"
Besos

Ernesto y Felisa dijo...

...sí, es verdad, escuchamos hasta donde la paciencia, o las circunstancias nos parecen aceptables,...y claro, sí en la nada está la fuente inagotable de bienestar,...lo difícil es encontrar el camino para desear esa nada,...no necesitar más que el aire, este instante, esta luz...y ser, y no esperar más ...difícil...pero una gran verdad.
Gracias por el post, y recordarme esto con este precioso cuento.
Un abrazo positivísimo...
Felisa

uxue dijo...

Qué cierto es lo que dice el cuento: sólo escuchamos lo que nos conviene y luego nos quejamos porque no ha salido como esperábamos.
Muchas veces miramos en los demás creyendo que solción está en ellos y que con una varita mágica en forma de consejo nos van a dar la solución. Y la solución está en nosotros mismos siempre que miremos dentro y sepamos escucharnos y escuchar a los demás.

La energía es infinita y universal. Está al alcance de nuestra mano, es de todos y a todos nos puede beneficiar si la sabemos canalizar.

Bonito cuento Jabo, me ha gustado mucho, gracias por compartirlo.
Un abrazo

Asun dijo...

Recargando la energía de nuestro cuerpo podremos hacer que nuestras emociones negativas se vayan transformando en positivas.

Está claro que el protagonista del cuento no tenía muy desarrollada su capacidad de escucha, por eso se quedó con el mensaje a medias.

Muy buenas enseñanzas las de este cuento.

Besos

Myriam dijo...

y solo respirando apropiadamente y vaciando la mente de basura...

luzysolyluna dijo...

Interesante cuento. La impaciencia no es sabia consejera, el no saber escuchar con calma hasta el final a la otra persona, es un gran error, y un gran defecto , trae muchos problemas y malos entendidos, Y por muchos consejos que ten den, piensa razona y obra segun tu conciencia, luego no culpes a los demas , si infriges una ley o haces un daño, se te castigara, piensa obra segun tu conciecia y moralidad.

Un abrazo.

METAMORFOSIS dijo...

Es cierto...muchas veces sólo oímos lo que nos interesa o lo que queremos oír no lo que realmente nos estan diciendo... las verdades son tan duras de escuchar que nuestro cerebro, en automático tergiversa las cosas a su antojo...como le ha pasado al del cuento...

Graciela dijo...

En general no sabemos escuchar al otro, tomamos solo una partecita de la conversación.

Rápido, todo ya! malintepretando.

Besos Jabo :)

Carlos Alberto dijo...

Un cuento excelente Jabo! la importancia que tiene el escuchar... Nos cuesta tanto.
Luego suceden estas cosas y es muy facil echarles las culpas a los demás.

Abrazos.
CARLOS.A

Jabo dijo...

Hola Marina: no te preocupes, se la solución para que tu bulbo raquídeo vuelva a su actividad normal.. un buen baño en alta mar rodeada de mis amigos,seguro te sanará ( lo bueno es que es cierto!!)

Hola Verónica. así es, solo escuchamos lo que nos parece.

Hola Adrián: Haces una gran reflexión, cuando además de no oír bien y todo, lo interpretamos a nuestra manera.

Hola Fiaris: me alegra que te guste.

Hola Carmen Rosa:como dices, el secreto del éxito del sabio era que se nutre del "chi", la energía del Universo que nunca se agota por más que la usemos.

Abrazos a todos. Jabo

Jabo dijo...

Hola Ernesto y Felisa: como dices, lo difícil es encontrar el camino para desear esa nada,...no necesitar más que el aire, este instante, esta luz...y ser, y no esperar más ...difícil...pero una gran verdad.

Hola Uxue:cuanta razón tienen tus palabras de "la solución está en nosotros mismos siempre que miremos dentro y sepamos escucharnos y escuchar a los demás".

Hola Asun: que sabias palabras las de "Recargando la energía de nuestro cuerpo podremos hacer que nuestras emociones negativas se vayan transformando en positivas". Aquí en este blog, se trata de eso Asun.

Hola Myriam: si aprendiésemos a limpiar nuestra mente de la basura que nos rodea.. ya tendríamos mucho ganado!.

Hola Lucía: como sabes, todo tiene su porqué. Y este post lo tiene al no saber escuchar una persona un buen consejo.


Abrazos a todos. Jabo

Abuela Ciber dijo...

Haz logrado poner en mi cara una sonrisa de oreja a oreja, sintiendo calorcito en mi alma.

Grcias por compartir algo tan positivo y.... reflexivo.

Cariños

Jabo dijo...

Hola Metamorfosis: muchas veces sólo oímos lo que nos interesa o lo que queremos oír no lo que realmente nos estan diciendo. Meditemos esto un momento, que merece la pena.

Hola Graciela: que importante es no malinterpretar!!!

Hola Carlos Alberto: hace ya tiempo aprendí el no echar la culpa a los demás. Si esto se aplicase, se solucionarían muchos problemas.

Hola Abuela ciber: me alegra saber lo de tu sonrisa.

Abrazos positivos a todos. Jabo

Mabel dijo...

Hola Jabo, cuantas veces hemos visto que la mayoría escucha lo que le conviene o directamente no sabe escuchar y claro despues es fácil echar la culpa al otro, y no asumir que el acierto o el erro está en uno.
Era tan simple que lo podía descubrir solo.
Buen Fin de Semana!!
Besos

MEN dijo...

No solo no sabemos escuchar si no que ante la misma historia contada a dos personas a la vez en el mismo sitio y mismo lugar, cada una interpretara el cuento de una manera. El estado de ánimo y la predisposición de cada uno nos hacen oír cosas distintas. El no saber escuchar o no terminar de oír puede traer problemas. Un bessito

Cassiopeia dijo...

Gran enemiga es la prisa...
Saludos!

Sara O. Durán dijo...

Jabo:
Encontrar el sentido, es la única vía de salvación que tenemos... Si de uno en uno, se van repitiendo como ecos, ¡posiblemente!
No hay que dejar de repetirlo.
Muchos abrazos.

Jabo dijo...

Hola Mabel: es fácil echar la culpa al otro, y no asumir que el acierto o el erro está en uno... que gran verdad.

Hola Men: es cierto, o mismo puede ser interpretado de forma totalmente opuesta por 2 personas.

Hola Cassiopeia: con prisas, a ningún lado.ç

Hola Sara: en eso estamos, amiga.

Abrazos a todos. Jabo

Fernando dijo...

Me viene a la mente con esas palabras un viejo proverbio; no soy tan docto como para recordarlo con exactitud ni de quién es, pero dice algo así:
"El buen conversador no es el que sabe hablar, es el que sabe escuchar"
Muy buena tu entrada Jabo. Saludos.
Joker.

Mery Larrinua dijo...

Jabo, gracias por compartir este maravilloso cuento!!!! cuento lleno de sabiduria, para reflexional, pensar....!!!!
un abrazo

Patricia dijo...

ay, si aprendiésemos a escuchar, sentir, detenernos un instante para interpretar, de cuantos infortunios nos salvaríamos!

un abrazo fuerte!

Marina dijo...

¡¡¡BIENNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNNN!!!
ME APUNTO.

Besitos salados de mar.

María dijo...

La impaciencia, el no saber escuchar, el agarrarnos a las soluciones simplonas y facilonas, es no ser capaces de ver más allá de nuestras narices toooodas estas son las razones que a los seres humanos nos hacen suponer que si las cosas no nos van como nos gustaría es por una sólo causa, que siempre suponemos es mala suerte o la culpa de alguien...

Siempre o casi siempre, la solución la tenemos en nosotros mismos, en ver lo positivo que nos rodea y que nos empeñamos en no disfrutar ni valorar... De todo, desgracias y errores incluidos se puede aprender y dar la vuelta para sacar lago positivo. Estamos rodeados de belleza por tooooodas partes, de gente maravillosa que a la que a lo mejor ni nos acercamos por miedo a ser rechazados... nuestra suerte, nos la hacemos nosotros solitos y siempre será tan maravillosamente buena, como queramos y luchemos por hacerla...

Me ha enseñado MARINA tu precioso delfín, así que yo te dejo el mío ( con el que por desgracia no he nadado;-) pero que igualmente quiero que te lo quedes, para que te haga compañía en este precioso mar tuyo...

AQUÍ TE LO DEJO ZAMBULLÉNDOSE FELIZ;-)


Y si me dejáis MARINA y tú...ojalá podamos nadar un día los tres con ellos;-)


Un beso muuuy grande, JABO.


PD
MARINA jajaja mi cielo ¡¡no eres tú nada expresiva que digamos!! seguro que ya te has puesto el bañador jajaja ¡¡preparaos delfines que va la reina de los mares!! ;-) muaaaaaaaaakss

Jabo dijo...

Hola Fernando: siempre es importante saber escuchar.
Aprovecho para comunicar que esta noche ponemos aquí tu magnífico Testimonio+++, que estoy seguro gustará mucho.

Hola Mery: me alegra que te haya gustado el cuento.

Hola Patricia: si de los errores se aprende, el de aprender a escuchar es algo fundamental.

Hola Marina y María: os contesto a la vez. Algún día haremos realidad ese sueño de poder bañarse en pleno mar con delfines. Yo ya lo he cumplido varias veces, y es fantástico, de veras. Me alegra que os haya gustado el que os mandé. Gracias por este.

Abrazos a todos. Jabo

Ernesto y Felisa dijo...

Jabo,
encactada de leerte en Gaspar y familia, y de encontrarte en el rincon de amigos...BIENVENIDO.

El garabato es una metáfora que simboliza a nuestro hij@ que está todavía en China,
la historia cuenta la vida de este garabato (nuevo ser) en el presente en oriente, con la persona que le da la vida (su madre biológica)
pensando en los buenos deseos generados en Oriente por esta estrella protectora que siempre estará y a la que deberá su vida..., aunque nosotros seamos su sol diario...

es algo escrito pensando en el presente de su existencia.

En Occidente:
los números emborronan "el garabato";
son cuentas,
días contados,
los que faltan
los que pasaron,
las familias que están todavía en la lista de espera,
las manchas de cálculos,
manchas de tiempo....,
que habrá que borrar, porque entristecen agobian esta espera...

... porque como tú muy bien cuentas en esta espera,también hay MUCHA POSITIVIDAD, ...hemos aprendido a esperar...,y muchas otras cosas..

Espero que quede un poco más claro el relato sobre el garabato,... puedes ver el cortito de animación hecho por Ernesto que esta arriba a la derecha en el blog: Peripecias de un hilo rojo, entenderás el tema sobre el que trata.
Un abrazo positivísimo.
Felisa

Esther dijo...

Es cierto que escuchamos lo que nos interesa escuchar y entendemos lo que nos conviene nada más. Buen relato para reflexionar como siempre amigo jabo. BIKIÑOS

Soñadora dijo...

Con frecuencia escuchamos solo aquello que queremos escuchar!
Besitos,