A mitad de camino






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Ser positivo siempre pretende pues, dar "esa mano amiga" que en alguna ocasión todos necesitamos.







martes, 5 de octubre de 2010

Zanahoria, Huevo o Café



El oro para ser purificado debe pasar por el fuego, así como el ser humano necesita pruebas para pulir su carácter. Pero lo más importante es: ¿Cómo reaccionamos frente a las pruebas?

Una hija se quejaba a su padre acerca de su vida y cómo las cosas le resultaban tan difíciles. No sabía cómo hacer para seguir adelante y creía que se daría por vencida. Estaba cansada de luchar. Parecía que cuando solucionaba un problema, aparecía otro.

Su padre, un chef de cocina, la llevó a su lugar de trabajo. Allí llenó tres ollas con agua y las colocó sobre fuego fuerte. Pronto el agua de las tres ollas estaba hirviendo. En una colocó zanahorias, en otra colocó huevos y en la última colocó granos de café. Las dejó hervir sin decir palabra. La hija esperó impacientemente, preguntándose qué estaría haciendo su padre. A los veinte minutos el padre apagó el fuego. Sacó las zanahorias y las colocó en un recipiente. Sacó los huevos y los colocó en otro. Coló el café y lo puso en un tercer recipiente.

Mirando a su hija le dijo: "Querida, ¿qué ves?". "Zanahorias, huevos y café", fue su respuesta.

La hizo acercarse y le pidió que tocara las zanahorias. Ella lo hizo y notó que estaban blandas. Luego le pidió que tomara un huevo y lo rompiera. Luego de sacarle la cáscara, observó el huevo duro. Luego le pidió que probara el café. Ella sonrió mientras disfrutaba de su rico aroma.


Humildemente la hija preguntó: "¿Qué significa esto, padre?". Él le explicó que los tres elementos habían enfrentado la misma adversidad: ¡agua hirviendo!, pero habían reaccionado en forma diferente. La zanahoria llegó al agua siendo fuerte y dura. Pero después de pasar por el agua hirviendo se había vuelto débil, fácil de deshacer. El huevo había llegado al agua siendo frágil. Su cáscara fina protegía su interior líquido. Pero después de estar en agua hirviendo, su interior se había endurecido. Los granos de café sin embargo eran únicos. Después de estar en agua hirviendo, habían cambiado al agua.

¿Cual eres tú?, le preguntó a su hija. Cuando la adversidad llama a tu puerta, ¿cómo respondes? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café?

Cómo eres tú, ¿eres una zanahoria que parece fuerte pero que cuando la adversidad y el dolor te tocan, te vuelves débil y pierdes tu fortaleza?

¿Eres un huevo?, que comienza con un corazón maleable. Poseías un espíritu fluido, pero después de una muerte, una separación, un divorcio o un despido, ¿te has vuelto duro y rígido? Por fuera te ves igual, pero... ¿eres amargado y áspero, con un espíritu y un corazón endurecido?

¿O eres como un grano de café? El café cambia al agua hirviente, el elemento que le causa dolor. ¡Cuando el agua llega al punto de ebullición el café alcanza su mejor sabor! Si eres como el grano de café, cuando las cosas se ponen peor... ¡tú reaccionas mejor! y haces que las cosas a tu alrededor mejoren.

¿Cómo manejas la adversidad? ¿Eres una zanahoria, un huevo o un grano de café? Piénsalo...


Jabo ( cuento tomado de Internet, desconozco su autor)

25 comentarios:

Ricard dijo...

Hola Jabo.
Una magnifica historia que te hace reflexionar ante las adversidades de la vida.
Me ha gustado mucho.
Intentemos ser como el grano de cafe y conseguiremos ver las cosas de una manera disatinta y positiva.
Un abrazo compañero.
Ricard

Ambar dijo...

Jabo,hermoso este cuento,creo eso sí que las persoans pasamos por los diferentes estados a lo largo de nuestra vida y con los años nos vamos poniendo sabrosos y aromáticos cómo el café....
Cada uno tiene su propia forma de reaccionar ante las adversidades,y siempre creo yo es mejor reaccionar como la caña del bambú ,que reaccionar como un duro roble.
Que descanses.
Ambar...

fiaris dijo...

Me gustaría creer que soy como el grano de cafe, amigo que buena historia !!!abrazo.

Mabel dijo...

Hola Jabo
A pesar de haber pasado tantas cosas, yo soy como el grano de café, creo que es nato en mí, pues nada de lo que he vivido me ha cambiado la forma de reaccionar, pues he tenido muchas adversidades y siempre fuí conciente de reaccionar bien, para buscar y dar las adecuadas soluciones, y no complicarme más.
Magnífica comparación en tan bella reflexión.
Buena Semana!
Besos

mirandoelmar55 dijo...

Jabo,intantare ser como el grano de café,he pasado por muchas cosas ,y creo que no lo he hecho mal del todo,ahora es cuando,me noto con menos fuerza,pero se que es temporal.
Un abrazo.

menchu_

Javier Martinez Valles. dijo...

Jabo, es la primera vez que visito tu blog y sinceramente me parece muy bueno. Me has dejado reflexionando, continuare visitándote. Gracias por tan interesante historia, valgan verdades, siempre es bueno leer textos que te hagan pensar.

Saludos.

luzysolyluna dijo...

Hola Jabo: muy bueno el relato, me ha encantado.
Bueno yo creo que depende de la cuestion, y de la prueba por la que pases. Yo creo que ahora estoy como el huevo, aunque a ratos soy cafe. Pero para ser cafe todo el tiempo aun me cuesta. Será porque se me han juntado muchas cosas. Y tambien me han hecho mucho daño, en el momento que esta mas fragil...... y con mas dolor en mi vida.

Conseguire ser cafe todo el tiempo. Un abrazo.
Es un cuento muy bueno para los niños.

Jabo dijo...

Ricard, Fiaris: si, intentemos ser como el café, que aprovecha las circunstancias negativas, el fuego y agua hirviendo, y las transforma en algo bueno.

Ambar: que razón tienes, siempre es mejor el junco que se dobla pero siempre dura en pie, al roble fuertepero que puede caer en una tormenta fuerte. Tengo una amiga experta en esto.

Mabel: que bien que reacciones como el café.

Javier Martínez: gracias por tus palabras. Visitaré tu blog.

Menchu:es normal que tengas momentos bajos. todos los tenemos.

LuzysolyLuna: yo reconozco que a veces soy zanahoria, a veces huevo, y que me encanta cuando consigo ser y actuar como el café.

Abrazos a todos. Jabo

ISA dijo...

Un cuento bonito,pero yo..... creo que paso según en que casos por ser ese trió, zanahoria,huevo y café, para mi ser siempre como el café,no creo que gustara, ya que también necesito el agua tal cual, (sobre todo cuando tengo sed), en lo del junco también estoy de acuerdo,es mejor ser flexible y poder doblarse ante los problemas para después erguirse, que no ser como el roble si lo doblamos se rompe.
Aunque no se llevo un tiempo que noto como que me desquebrajo.... besos.ISA

Javier F. Noya dijo...

Muy buena parábola!!! La voy a usar. Abrazo.

antonio dijo...

Muy bonita la historia!
Todos pasamos por fases,hasta llegar al café,todo lo marca el agua de la experiencia.

Saludos afectuosos!

Luna. dijo...

¡Que chula la historia Jabo! Pues yo creo que depende de la época de tu vida en la que estés. A veces te enfrentaras como uno o como otro, según te sientas o según tus circunstancias del momento.
Pero me han encantado los ejemplos que has puesto en el relato!
Un beso!

Sergio dijo...

Hola Jabo,

precioso cuento.

Yo intento ser como el café... ni siempre lo logro, pero lo intento...

Gracias por compartir y hacernos reflexionar.

Te dejo saludos argentinos,

Sergio.

Soñadora dijo...

Jabo, creo que esa es una pregunta que nunca termino de responderme. Probablemente vamos variando de acuerdo a las circunstancias.
Besitos,

Amor feito Poesia dijo...

De esquecer que um dia eu tive dor e agonia!

Perpetuando sempre esse amor na mente!...

Betânia Uchôa


Saudações Poéticas! Beijos no coração!!M@ria

Carmen Rosa dijo...

Apuesto ser como el café aunque probablemente no siempre lo logre.
También me encantó el ejemplo de Ambar, pues el bambú se va fortaleciendo con los nudos (o dificultades) y gracias a eso puede llegar a ser grande y fuerte.
Abrazo

María Ayala dijo...

Hola, Jabo, hola a todos:

Definitivamente que ante la adversidad, o los conflictos inesperados (al menos en mi propia experiencia), de momento las reacciones suelen ser diversas, depende de la personalidad de cada quien, pero es claro que en cuanto recobramos la razón y la cordura, tenemos la tendencia de ser como el grano de café, aunque no todos (por desgracia)suelen sentir y pensar así, pero por fortuna somos más los que nos inclinamos a hacerle frente a todo lo que nos sorprende causándonos dolor, rabia o depresión,
convirtiendo nuestro entorno en: Amor con aroma de café...perdón por lo cursi, pero imposibled evitar que lo poeta se escape por las llemas de mis dedos...lindo texto, Jabo, y excelentes respuestas, besos a todos,

María o Marietha de igual forma no dejo de SER YO.

cuchu dijo...

Yo nací siendo grano de café, luego fui zanahoria hasta volver a convertirme en grano de café... he sido zanahoria varias veces. Ahora que soy grano de café y comprendo qué significado tiene trataré de seguir siéndolo siempre; ¡pero nunca fui ni quiero ser huevo!

Es un cuento muy aleccionador, con un mensaje muy claro. ¡GRACIAS!

Con tu permiso, voy a compartir tu blog en facebook, para que lo lean las zanahorias, a ver si deciden cambiarse al café.

Un abrazote

GELY dijo...

Precioso Jabo, Hace tiempo que leí esta historia anónima y me gustó mucho. Gracias por recordarmela. Un fuerte abrazo

Jabo dijo...

Isa: yo también creo que a veces somos zanahoria, otras huevo y algunas cafe. Sobre el junco, podrías darnos clases. ( los juncos no se desquebrajan)

Javier y Antonuio: me alegra que os guste.

Luna: a veces te enfrentarás como uno o como otro, asi es.

Sergio: lo bueno es que lo sabes y lo intentas.

Soñadora: bienvenida a sepositivosiempre.

Abrazos a todos. Jabo

Jabo dijo...

Amor feito Poesia: gracias por estar.

Carmen Rosa: el bambu o el junco son flexibles, y se moldean, cuando sopla la tormenta se doblan. En cambio un roble fuerte puede caer si no tiene raices fuertes.

Marietta: bienvenida!. Que razón tienes en lo que que expones. Pronto tendermos la suerte de leer tu Trstimonio+++ que ilustrará lo que dices.

Cuchu: ¡pero nunca fui ni quiero ser huevo! Me hiciste sonreir conesa frase.

Gely: gracias por estar.
Abrazos a todos. Jabo

Camy dijo...

Es un cuento sencillo y precioso y naturalmente me he cuestionado qué soy yo...
Soy optimista y pienso que siempre existe la posibilidad de ser huevo y pasar a ser grano de café.
un beso

Cata dijo...

Me gusta pensar que soy grano de café, pero creo que en alguna ocasión fui zanahoria, y las mayoría de ellas huevo.
Gracias Jabo.... Trataré de ser siempre... café.

Edurne dijo...

Esto es para pensar.
Hay momentos en la vida (yo estoy ahora en uno de esos momentos), en que ésta, te cambia y hay que tomar las riendas, mantener el rumbo.
No creo ser cono el huevo, intentaré ser como el café, que me parece que es la opción mejor, la más conveniente para enfrentar las daversidades!

Un abrazo!

Raquel dijo...

Hola Jabo, llevo un ratillo pensando y creo que soy un grano de café que algunos días se levanta creyendo que es zanahoria... jajajja...

Me verás por aquí amenudo, me gusta mucho tu rincón.
Un abrazo, te sigo.