

Testimonios+++ tiene la fortuna de contar hoy con el Testimonio de Mabel, quien desde la Argentina querida nos cuenta de forma positiva su lucha y triunfo por sacar adelante sus retoños.
Corría los años 70 cuando conocí a mi esposo y padre de mis hijos. Yo por ese entonces cursaba la Universidad en mi carrera de Matemáticas, y mi esposo solo quedó con su secundaria pero era una persona de leer mucho, culta, preparada, de hacer cursos, ávido de conocimientos, una persona de bien, educada respetuosa un gran compañero.
Al faltar a muy temprana edad mi padre, y siendo única hija, tuve que salir a trabajar, y no pude terminar mi carrera. Nos casamos y con el tiempo llegaron nuestros dos hijos, Diego y Pablo. Mi esposo y yo trabajábamos muchísimo, el estaba haciendo carrera en un banco estatal y yo trabajaba en una inmobiliaria, logrando nuestra propia casa, teniendo un buen pasar, vacaciones para los cuatro y poder cubrir todos los gastos básico que implica tener una familia.
Por esa cosas del destino mi esposo enfermó y después de dos años de lucha, falleció, joven, tan solo 45 años, quedando con mis chicos que tenían Diego 14 y Pablo 19 años, con una pena y una incertidumbre de que iba a ser de nuestras vidas, porque a los seis meses después fallece mi madre tras una larga enfermedad.
Ellos cursaban la escuela secundaria y es lo que más me preocupaba que terminaran, porque la gran pena, varias veces nos desmoronaba. Pablito comenzó su carrera de Ingeniería Electrónica en la Universidad mientras Diego cursaba el secundario, con mi pensión alcanzaba, pero una gran crisis en mi país, hizo que esa pensión no alcanzara para vivir, y mi hijo mayor hizo, lo que yo hice de joven, salir a trabajar y abandonar su carrera.
Recuerdo esa Navidad tan triste que pasamos los Argentinos, allá por el 2001, cuando mi hijo mayor me saludaba en Noche Buena y me decía, hagamos la promesa que como sea Diego se tiene que recibir, ya que nosotros no pudimos. El único consuelo que tenía, era saber que aquí en mi país la Universidad es gratis y en mi ciudad hay una considerada entre las 10 mejores, y comenzó nuestro gran sacrificio, con muchas privaciones y carencias, de no tener ni para el pasaje en micro, pero tuvimos la fortuna de tener la ayuda, el amor y la contención de todos nuestros amigos.
Diego estudiaba a full, sin pedir nada, nunca los escuché quejarse de nada. Yo trabajaba todo el día, cuidaba chicos, cosía para afuera, hacía viandas, trámites a los abuelos, empecé a aprender manualidades, hacerlas y venderlas, todo ayudaba económicamente, más la ayuda de su hermano.
Por momentos parecía aflojar, pero me mantuve firme, acompañándole y dándole ánimo. Era el sueño de mi esposo y el nuestro y se estaba haciendo realidad, no podíamos abandonar, y así fueron pasando los años.
El próximo mes de Agosto va a hacer un año que Diego se recibió, es Ingeniero en Sistemas de Computación. El día de colación de grados cuando subí al estrado a la entrega del título, mil recuerdos pasaron por mi mente y me dije "se puede, y lo logramos", y disfrutamos de una gran fiesta.
Hace un año que trabaja en lo que le gusta ejerciendo su profesión, pero nada ha cambiado en él, sigue siendo esa personita noble y humilde y sobre todo agradecida con todos aquellos que le tendieron una mano.
Pero esto no termina aquí, Pablo que no pudo seguir su carrera está en trámite de retomarla algo que nos pareció imposible por su trabajo, pero lo que no sabíamos era que se había presentado en un concurso abierto en la Universidad con más de 350 postulantes y ganó el cargo y hoy se encuentra ya trabajando, con horarios y beneficios que le permitirán seguir estudiando.
Se tuvo fe y lo consiguió.
Hoy me siento muy orgullosa de estos dos soles que alumbran mi vida, les demostré y me demostraron que cuando uno es positivo y cree en si mismo y haciendo sacrificios, los sueños se hacen realidad, y esto por supuesto nos ha cambiado la vida. Soy una convencida que todo llega en la vida, lo bueno y lo malo, solo hay que hacer lo que se debe, y el tiempo se encarga de poner las cosas en su lugar.
Mabel
Fotos: Diego y Pablo.